
Actualmente el sistema educativo nacional está
incorporando a las aulas niños que presenta algún tipo de necesidad educativa
especial y por ellos para comprobar las actitudes del profesorado frente a
estos niños/as , es decir, como llevan a cabo la inclusión de los niños en el
aula y como se muestran ellos ante sus actitudes se ha llevado a cabo unos
estudios para comprobarlo.
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En general , los docentes muestran actitudes positivas y
negativas, que oscilan entre la indiferencia, sobreprotección,
bajas expectativas y aceptación hacia los niños con
necesidades educativas
especiales.Las actitudes negativas
o de indiferencia se ven reflejadas, por una parte, en la
ubicación del alumno integrado al final de la sala de clases,
impidiendo tener mayor contacto con el educador y por
consiguiente dificultando
la comprensión de las instrucciones
y contenidos. De igual forma se evidencia
falta de
preocupación por hacer partícipes a los niños/as con
necesidades
educativas especiales de las actividades
planificadas para el grupo curso, a
pesar de ciertos
argumentos de algunos profesores que manifiestan
hacer
adaptaciones curriculares.
Las formas de relación que establecen algunos docentes del aula con los niños/as es de indiferencia,no interactuando con ellos,ni siquiera tienen un contacto visual ni físico, ya sea para supervisar el trabajo efectuado por el estudiante u ofrecer algún apoyo acorde a sus características y necesidades educativas, impidiendo de esta manera el acceso a los contenidos curriculares.Aunque por otra parte , también hay docentes que permanentemente interactúan con sus alumnos, ya sea a través del contacto visual, sonrisas y uso de refuerzo positivo.
La actitud de los niños/as integrados frente a la clase
está condicionada a las relaciones entre
el profesorado y el estudiante, a la ubicación espacial del niño en la sala y
las adaptaciones que realice el educador. Además la figura de un docente
especialista está siempre presente en el aula para solucionar los problemas de
estos niños/as realizando una atención
diferenciada y la participación activa del educador especialista.
Por último, los
sentimientos que inspiran estos niños/as al profesorado son de cariño, afecto,
protección, ayuda, pena, lástima, conmovedores e incluso les dan una
connotación divina.



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